Tras las huellas de San Juan de Ávila…

He ido muchos años a Ars-sur-Formans, la parroquia de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. También fui este verano a finales de julio. Me quedé en el Seminario San Juan Pablo II y allí sus sacerdotes me «desafiaron»: ¿Para qué se le ha declarado Doctor de la Iglesia si, por ejemplo, sus escritos no se pueden leer en francés ?

Caí en la cuenta de que, no sólo no conocía mucho su vida y escritos, sino que nunca había estado en las tierras del Patrono del Clero Español. Así que, la primera semana de septiembre, me acerqué por aquellas tierras manchegas y andaluzas con D. Alejandro, el Director Espiritual. Dos días en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y dos en Montilla (Córdoba).

En Almodóvar -estábamos un poco despistados- el Señor nos envió un ángel que nos guió tras las huellas -no sólo físicas- de San Juan de Ávila y más… ¡Gracias, Isabel!

Comenzamos por subir a la ermita de Santa Brígida desde la que se domina el pueblo y el campo manchego, y en la que los padres del santo obtuvieron la gracia de ese hijo que no llegaba…

Luego visitamos su casa natal, (muy arreglada por el actual párroco y lugar de acogida para quienes quieran pasar allí unos días de retiro avilesino); también la cueva en la que durante 4 años San Juan se retiró -tras la crisis de Salamanca- a buscar la voluntad de Dios… Y la parroquia con la pila bautismal en que fue bautizado, y su hermoso artesonado…

Pero también descubrimos que Almodóvar del Campo es el pueblo natal de otro santo, San Juan Bautista de la Concepción, sobrino de San Juan de Ávila y reformador de la Orden Trinitaria; y que allí se celebró el primer capítulo de la Orden Carmelita tras su reforma, y que, en consecuencia, Santa Teresa pasó y se hospedó allí.

Para cerrar nuestro ciclo manchego, dos visitas a los alrededores: el Sacro-Castillo Convento de Calatrava la Vieja, en Aldea del rey, y Almagro.

Y dos días en Montilla: Primero, la casa en que el maestro pasó los 15 últimos años de su vida…

con sus paredes llenas de imágenes de los que fueron sus discípulos…

y llena de recuerdos del Santo y de su tiempo.

Segundo, la que desde el 20 de junio de 2012 (con el papa Benedicto XVI) es Basílica Pontificia Menor de San Juan de Ávila, y donde se conservan los restos mortales del Santo.

Y la despedida del viaje en el Santuario de Ntra. Sra. de Araceli, patrona de Lucena y del campo andaluz. Tiempo de sosiego y oración a esas horas del mediodía en que la vida parece detenerse en las calles por culpa del calor…